Mechas balayage vs mechas californianas

Lo primero que tienes que saber es a lo que nos referimos exactamente con el concepto de mechas balayage; se trata de un método que procede directamente de Francia y que se puso de moda allá por los años 90. El objetivo es conseguir que nuestro cabello destaque por poseer una barrera de luminosidad propia.

El concepto de balayage realmente se refiere a “barrer”. Esto lo podemos entender cómo que estamos barriendo el color del cabello y lo arrastramos hacia las puntas. De esta manera conseguiremos un look claramente luminoso y, por supuesto, muy natural.

El profesional utilizará una brocha gracias a la cual irá aplicando el decolorante o el tinte en los mechones de pelo. El siguiente paso será colocar un algodón debajo de estos mechones y de esta forma podemos priorizar ciertas zonas de color para que el proceso de tintado no sea global. Finalmente usamos un film y se dejará un tiempo para que se pueda llegar a secar.

La idea es conseguir un brillo similar a si hubiéramos estado algún tiempo debajo de los rayos solares.

¿Y entonces a que nos referimos cuando hablamos de mechas californianas? En este caso es otro concepto que viene de Francia (en concreto del francés Jean Dessange) en donde se aplica una mayor cantidad de producto en las puntas y se empiezan a extender para conseguir un efecto degradado muy interesante.

Para comprender un poco más la diferencia, tienes que saber que existen dos grandes tipos de “mechas californianas”.

En primer lugar tenemos las clásicas que normalmente se utilizan en los cabellos rubios; la raíz se deja con el tono natural y luego se degrada el color hasta que este llegue hasta las puntas. El degradado empieza desde la raíz oscura hasta las puntas claras.

Por otro lado, nos encontramos con las marcadas que, como su nombre indica, se encarga de poder marcar la raíz. Se utiliza exactamente la misma técnica, pero la principal diferencia es que se consigue una raíz mucho más oscurecida y las puntas más claras. Gracias a esto podemos disfrutar de un efecto de contraste más destacado.

Tiene una clara ventaja y es que no requieren de mucho mantenimiento.

Ahora que ya conoces las diferencias y los tipos, ya podrás elegir el estilo que mejor se ajusta a lo que puedas llegar a necesitar.